Kintsugi Chapters
Doña Estela vigilaba las aguas color café del río Bravo con los ojos secos y la espalda tiesa.

El salón de eventos del Hotel Biltmore de Coral Gables resplandecía con los destellos de mil copas de champán.

Nadie sabía quién era realmente la chica pelirroja. Valeria ajustó la correa gastada de su mochila —la

Valentina ajustó el vestido de seda sobre su vientre de siete meses y forzó una sonrisa para el fotógrafo.

El calor en el salón de banquetes del Marriott de Houston era insoportable. No por el clima, sino por

La luz de la mañana se filtraba por las persianas de la cocina, rayando el piso de linóleo con sombras afiladas.

Doña Socorro cumplió los ochenta y cuatro en la misma casa de El Paso donde crió a sus tres hijos.

A Pancho lo habían regresado al refugio tres veces antes de que Tomás y Elena lo encontraran.

Mariana no miraba la mesa servida, ni los platos hondos con pozole, ni el refractario rectangular donde









