La niña no pidió nada al principio. Solo miró la vitrina de empanadas como si una de ellas pudiera darle
Cuando la lluvia empezó a caer sobre Houston, la señora del carrito de elotes estaba a punto de cerrar.
La señora del carrito de churros nunca imaginó que una promesa escrita por una niña iba a regresar tantos
Todos pensaron que el perro ladraba porque la noche estaba demasiado oscura. Pero él no miraba la oscuridad.
Primero fue un ladrido. Después, un silencio tan profundo que hasta la lluvia pareció quedarse quieta.
El perro no le ladraba a la lluvia. Le ladraba a un recuerdo que venía caminando desde la esquina.