ES
—Fírmalo —dijo, sin mirar a la bebé—. Necesito un hijo. No una hija. Acerqué más a Isabelle.

Me llamo Marisol. Tengo sesenta y ocho años y vivo en una casa de dos pisos en El Paso, Texas, que compré

Me llamo Elena. Tengo sesenta y ocho años y vivo en un pueblito polvoriento a las afueras de McAllen

El tipo ni siquiera se inmutó cuando soltó la frase. Estaba ahí, apoyado contra el contenedor de basura

Nadie sabía quién era realmente la chica pelirroja. Valeria ajustó la correa gastada de su mochila —la

La vitrina de Vestidos de Ensueño brillaba como un altar. Maniquíes con faldas de tul de dos metros

—Cole, tengo siete meses de embarazo. El doctor dijo que si sentía algo así, tenía que ir al hospital

La maleta no era para el hospital. Me di cuenta cuando mi esposo Evan dobló su sudadera favorita encima

La lluvia caía con ganas sobre el asfalto de la Interestatal 5 cuando el oficial Marco Ruiz encendió

Diego apretó el sobre de cuero contra el pecho como si fuera un boleto ganador de la lotería.










