ES
*"Dile a tu marido que si se sigue escondiendo detrás de tus faldas o del chequebook de su mamá

—Leo —dijo, y en su voz había un temblor que yo no recordaba—, necesito contárselo a alguien.

Llegué al Valdivia Grand de Los Ángeles a las once y cuarto de la noche con cuarenta y tres horas sin

Todavía puedo sentir el peso de Camila en mis brazos. Aquella noche en el lobby del Hotel Esplendor de

—Te equivocaste de apartamento —dijo Beth, con la mano firme en la puerta y la cadena todavía puesta.

No porque no le cayeran bien sus compañeros. Algunos eran bastante decentes. No porque le molestaran

Soy especialista en comportamiento felino, y te digo algo desde ya: los gatos nunca hacen nada sin razón.

El sol de la mañana entraba a rayos por la ventana sucia de la cocina, dibujando líneas de polvo dorado

La luz de la mañana se filtraba por las persianas de la cocina, rayando el piso de linóleo con sombras afiladas.

El teléfono vibró sobre la bandeja de metal justo cuando la enfermera retiraba la aguja del catéter.










